Prácticas habituales como la de masticar hielo pueden parecer muy refrescantes, pero, ¿eres consciente de los riesgos a los que expones a tu dentadura?

Masticar hielo se ha convertido en unos de los hábitos de moda llegando incluso a inundar las redes sociales con videos en los que los usuarios se graban masticando hielo porque según ellos tiene un efecto relajante. Aunque pueda parecer inofensivo, porque es solo agua congelada, el hielo resulta excesivamente duro.

De hecho, mascar hielo compulsivamente se llama pagofagia, una enfermedad que puede deberse a variadas causas, por síndrome de pica, por alteraciones neurológicas, por deficiencias mentales, o sencillamente porque esto produce placer al que lo practica.

La pagofagia, además, afecta a tu salud bucodental produciendo las siguientes afecciones:

  • Astillamiento o fracturas superficiales
  • Daños en el esmalte
  • Lesiones en las encías
  • Pérdida de la sensibilidad en la cavidad bucal
  • Pequeñas heridas sangrantes en la boca
  • Hipersensibilidad dental
  • Pérdida ósea y encogimiento de la encía
  • Inflamación de los vasos sanguíneos de la boca
  • Molestias de leves a moderadas
  • Mayor predisposición a padecer caries
  • Mayor exposición a enfermedades infecciosas

A pesar de que el hielo está hecho de agua y no contiene azúcares ni aditivos se trata de un elemento de gran dureza. Tus dientes y tus mandíbulas no tienen la potencia suficiente para triturarlo sin que se produzcan consecuencias negativas en la salud bucodental. Incluso cuando logras triturar el hielo con ayuda de los premolares y los molares estás generando infinidad de pequeñas escamas afiladas que pueden provocar en tu boca los mismos daños que si mordieras diminutos pedazos de cristal.

Esto no quiere decir que cuando llegue el calor no podamos comer helados de hielo. Lo ideal sería que estos helados se consuman como caramelos, dejando que se derritan poco a poco en la boca y no masticándolo para así no producir ningún daño a nuestra dentadura.

Desde Sé Tú Clínica os recomendamos que la opción más efectiva para refrescarnos en los momentos de calor y la más respetuosa con los dientes es beber un buen vaso de agua fresca. Además, mantener el equilibrio hídrico del cuerpo ayuda a conservar una buena salud bucodental.

Masticar hielo puede parecer una alternativa refrescante, pero no es la más saludable.

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